SALUDO DEL ALCALDE
HISTORIA
ENTORNO NATURAL
FIESTAS Y TRADICIONES
GASTRONOMÍA
PARAJES Y ALREDEDORES


La Cañada

 

FIESTAS DE VILLAR DE OLMOS 2007

 Las Fiestas Patronales en honor de San Isidro se celebrarán en los días 11, 12 y 13 de mayo.





La aldea de Villar de Olmos está situada al norte de Requena, a unos 16 km.

El acceso es cómodo y resulta de lo más agradable ya que su carretera transcurre a través de unos parajes de belleza incomparable, su clima, con temperaturas propias de las comarcas de interior, nos hace disfrutar de unos inviernos nevados y de unos veranos muy benévolos.

La aldea está dividida en dos núcleos urbanos, el primero al que se llega es el propio Villar de Olmos, y siguiendo la carretera, a un kilómetro escaso el segundo núcleo llamado La Cañada que se encuentra en lo alto de la montaña. Siguiendo la carretera, llegaríamos a la Ermita del Remedio, perteneciente al término municipal de Utiel.

La aldea más próxima es Las Nogueras, a la que se llega a través de una pista forestal en estupendo estado y de gran belleza, como todo el entorno. Las separa apenas tres kilómetros.


HISTORIA
LAS RAICES HISTÓRICAS DE VILLAR DE OLMOS Y SUS ALREDEDORES
(por D. Francisco Piqueras Mas)

La antigüedad de la presencia del ser humano en Villar de Olmos queda acreditada por los importantes testimonios arqueológicos hallados en los yacimientos comprendidos en toda su área territorial y zonas limítrofes. Circunstancia que por otra parte es similar a la que ocurre en el resto de las aldeas del extenso término de Requena, es decir que suele ser habitual que conserven vestigios arqueológicos procedentes de diversas culturas.

No obstante, otra circunstancia general suscitada en estas pedanías, en este caso negativa, lo constituye también la falta de excavaciones sistemáticas que proporcionen noticias más concretas sobre esos testimonios de la cultura material humana. En su vecino término de Chelva se han documentado restos de dinosaurios pertenecientes al periodo Jurásico y Cretácico de hace 135 millones de años que se encuentran depositados en el Museo Paleontológico de Valencia. Estos testimonios fósiles según los expertos vienen asociados con la ruta de los dinosaurios que desde Alpuente cruzaba nuestra comarca para internarse en la de la Hoya de Buñol y que a buen seguro pasaría también por el termino de Villar de Olmos.

PRIMEROS TESTIMONIOS HUMANOS

Entre los yacimientos estudiados en Villar de Olmos destaca por ser el más antiguo el de la Cueva Sarnosa, pues en él se encontraron los vestigios procedentes de un hábitat humano, probablemente relacionado con algún clan familiar, que nos aporta alguna interesante luz sobre la presencia del hombre en el territorio del altiplano requenense conocido tradicionalmente en la antigüedad como La Cabrasia. De entre todos los materiales hallados merece la pena destacar las hachas, puntas de flechas y lanzas catalogadas por los arqueólogos Aparicio Pérez y Latorre Nuévalos dentro de una etapa perteneciente al hombre del epipaleolítico-mesolítico que representa el transito entre el hombre cazador-recolector del Paleolítico a los primeros agricultores del Neolítico con una cronología que va desde 9.500 hasta 7.500 años antes de nuestra Era.

No cabe la menor duda que esta cueva fue una importante morada refugio del ser humano en los tiempos que este basaba su sustento económico en la caza, la pesca y la recolección; los boscosos montes que la rodean son testigos actuales de sus posibilidades cinegéticas. Su proximidad con cursos, fluviales que en otros tiempos debieron de ser bastante más caudalosos como la rambla de los Chorrillos o el manantial del Charco Oscuro, debieron hacer de esta zona un lugar idóneo para el asentamiento de algún núcleo de primeros pobladores de la Cabrasia, pero también los siguientes descendientes del Homo Sapiens, en los periodos del neolítico del Bronce y del Hierro, valoraron positivamente la riqueza de estos parajes como lo demuestran los importantes restos de cerámicas y de cabañas pertenecientes a estas culturas que pueden encontrarse aún en la cima del cerro donde se ubica esta cueva, y también los fragmentos cerámicos del Neolítico y del Bronce que se hallan esparcidos por la superficie en la parte más elevada del pico de Juan Navarro.

De cualquier forma, es una lástima que estos lugares, principalmente la cueva, haya sido en épocas posteriores utilizado como refugio preferido de los pastores y sus rebaños, alterando los niveles estratigráficos de su suelo y malogrando muchos datos que nos serían de gran utilidad para analizar las relaciones de los primeros hombres cabrasianos con la fauna que les rodeaba.

PERIODO IBÉRICO

De la etapa correspondiente con periodo ibérico conserva Villar de Olmos vestigios de un poblado conocido como Alto de la Caparrota, datado en el Ibérico Pleno, es decir entre los años 475 o 450 antes de nuestra Era, al 220 o 210 del mismo periodo en el estudio realizado por la arqueológa Consuelo Mata.

Dentro del termino de Villar de Olmos se encuentra también la Cueva del Collado del Hielo, correspondiente con este mismo periodo y catalogada también al igual que otra serie de cuevas dispersas por la geografía comarcal, como centros de rituales o santuarios en donde las gentes de aquellas épocas acudían en peregrinación a depositar las ofrendas a sus dioses. Numerosos fragmentos cerámicos encontrados por los alrededores en superficie, pertenecientes a vasos caliciformes y áticos de cerámica precampanisiense, así como un sin fin de fusaloyas ricamente decoradas lo atestiguan, y por testimonios orales conocemos el hallazgo en este santuario de varias sortijas y anillos metálicos de cobre y bronce.

LA ROMANIZACIÓN

Diversos autores que se han acercado a la investigación de la agricultura romana, han coincidido en líneas generales sobre la solvencia documental que ofrecen los topónimos latinos de zonas rurales, así como ligar los vestigios arqueológicos hallados en ellas con su pertenencia a una villa romana. En nuestra comarca se conocen testimonios de casi 100 villas rústicas de diferentes características y tamaños, en este caso nos ocuparemos de la villa de la Cañada de Villar de Olmos. 

Esta villa es seguramente la que mejor ha sido investigada, dentro de la categoría de las dispersas, pues de ella conocemos los vestigios que aparecieron durante el trazado de la carretera que pasa por Villar de Olmos, consistentes en las numerosas tumbas que formaban una necrópolis (cementerio), grandes fragmentos de dolias (especie de tinajas), unos trescientos ladrillos romboidales pertenecientes a un opus spicatum, otros restos cerámicos, dos cuchillos de hierro y una lámina de cobre, todo ello bien acompañado por un magnifico alfar con su correspondiente horno.

En el mes de abril del año 1975, arqueólogos del S.I.P. llevaron a cabo unas excavaciones en este lugar dejando al descubierto unos recintos murados que formaban parte de esta villa. El primero tenía seis metros de largo por tres de ancho. El segundo el mismo largo pero con una anchura de 1,10 metros, y el tercero de las mismas características que los anteriores pero contando con una anchura de 1,65 metros. Estos muros tenían 0,50 metros de espesor y 0,80 metros de altura y en el interior de un recinto se hallaban dos muretes o poyos paralelos con abundantes cenizas, probablemente procedentes de un hogar. Entre los materiales encontrados destaca la cerámica común romana, con algunos tipos de tradición ibérica, las dolias y bastantes tegulaes además de varios restos de cuencos de sigillata hispánica. Según el informe arqueológico parece claro que a la vista de los datos hallados, esta villa ya fue habitada durante los primeros tiempos de la romanización, siendo su máximo nivel de ocupación durante los siglos II y III de nuestra Era, perpetuándose en su uso a juzgar por la interpretación que se puede hacer de la aparición de una tumba que se instaló durante el transcurso del siglo IV y V. Como se ve esta explotación agrario-industrial, tuvo una prolongada existencia favorecida por los manantiales de agua que la rodeaban y corroborado todo ello por algunos sugerentes topónimos latinos que nos han legado como por ejemplo el barranco del horcajo.

PERIODO MEDIEVAL

Del periodo musulmán están bien representadas las huellas de la dominación islámica, tanto en su aspecto arqueológico como en su toponimia. En el primer caso recogemos los testimonios de estructuras de mampostería que formarían parte de una edificación musulmana. Tras la conquista cristiana la mayor parte del área territorial de Villar de Olmos y sus aledaños, pasarían a formar parte de las labores asignadas a Juan Navarro perteneciente por heredad a un linaje destacado de los primeros caballeros de la Reconquista conocidos como Caballeros de la Nómina Real.

PERIODO MODERNO

Se sabe que durante las etapas más modernas Villar de Olmos tuvo una antigua ermita dedicada a San José, y que esta en los periodos de 1571-1798 pertenecía a la parroquia del Salvador y que luego desapareció aunque se desconocen las causas y las circunstancias de este hecho. Por eso en el año 1843 el caballero don Francisco Zamora cedió a sus habitantes el oratorio que bajo la advocación de San Isidro, poseía en una de las casas de su propiedad, con todos los útiles y ornamentos correspondientes, obligándose además don Francisco a correr con los gastos del alumbrado mediante las rentas producidas por las huertas de las quinchas de la sima del Collado del Hielo, con la condición de que fueran administradas por el más anciano del caserío. En el año 1883 el presbítero Cruz Lorente y sus hermanos cedieron a la aldea el terreno colindante necesario para que se ensanchara la ermita, efectuándose las obras a costa y trabajo de los vecinos de la partida, dando como resultado un templo tres veces mayor. Para finalizar esta panorámica por la historia de Villar de Olmos, recogemos un fragmento descriptivo que el historiador del siglo XIX Herrero y Moral nos proporciona:

La partida de ese nombre se compone de una vastísima extensión jurisdiccional; baste decir para comprenderlo, que por el sol naciente toca con el término de Siete Aguas, por poniente con el de Villar de Tejas, por mediodía con la partida del Rebollar y por el norte con el poblado de Chera. Dentro de ese gran perímetro, sumamente montuoso y quebrado, se encuentran muchísimas casas, formando su mayor parte tres agrupaciones o aldeas, que se conocen con los nombres de Las Nogueras, La Cañada y Villar de Olmos, que es la capital, por tener mayor número de casas y vecinos.

ENTORNO NATURAL
Su entorno forma uno de los pocos reductos de monte con vegetación autóctona, que no ha sido afectada por incendios.

Entre la gran variedad de flora destacan los pinos rodenos, piñoneros, pino blanco, carrascas, madroños, sabinas, y un largo etcétera.

Para los amantes de la recolección en montes, Villar de Olmos es un lugar privilegiado, por la gran cantidad y variedad de setas y hongos comestibles que se crían, además de espárragos, collejas...

En cuanto a su fauna, también es extraordinariamente variada, pudiendo verse tejones, zorros, jabalíes, perdices, y cómo no, las liebres y los conejos que son el deleite de los cazadores de la zona.

Un paseo por su entorno puede ser una experiencia inolvidable, ya que no es difícil encontrarse con tan variopintos moradores.

Son numerosas las fuentes que manan en sus alrededores, los tollos que se forman permiten gozar de un reconfortante chapuzón en los días más calurosos del verano, o disfrutar con las nevadas que nos sorprenden en pleno invierno, no restando un ápice de belleza tanto la nieve como los colores con que nos obsequia el otoño, cuando las viñas se visten de rojos y ocres en una gama digna de la paleta de un pintor, es la estación preferida, junto con la primavera con su majestuosa explosión de color, para los artistas que año tras año se dan cita en Villar de Olmos para plasmar su encanto en los lienzos que colgarán en las salas de exposiciones de todas las Comunidades Autónomas.

En resumen, esta aldea reúne los requisitos necesarios para pasar unos tranquilos días de vacaciones, indistintamente de la época del año en que nos encontremos. Su entorno hace que sea una de las aldeas más visitadas por los amantes de la naturaleza donde pueden dedicarse a practicar el senderismo por sus caminos, sendas y cañadas recuperadas, hacer rutas en bicicleta, paseos a caballo...

Villar de Olmos

FIESTAS
Las Fiestas Patronales se celebran en honor a San Isidro Labrador el día 15 de mayo. Se inician coincidiendo con el fin de semana más próximo a esa fecha con la presentación de la Reina de las Fiestas, y continúa con un gran baile de salón que se interrumpe para degustar una chocolatada con madalenas.

Al día siguiente se engalana la aldea y el Santo, y por la tarde comienzan los juegos y concursos infantiles. Por la noche se prepara una cena popular para todos los vecinos y visitantes que nos quieran acompañar, finalizando la jornada con una sesión de baile, y en la madrugada degustación de chocolate con madalenas.

              

              

El último día, el domingo, se inicia con un pasacalles y "despertá" por todas las calles de la aldea, a continuación se celebra la procesión con la imagen del Santo, y que a modo de romería se recorre la aldea y en la que se exhiben las tradicionales tortas de pan bendito, verdaderas obras de arte artesanas, al son de las bandas de música y en compañía de la Reina de las Fiestas y las autoridades. Terminada la procesión, viene la Misa en nuestra iglesia con la bendición y reparto del pan bendito. Por la tarde sesión de baile y entrega de premios de los diferentes concursos que se hayan ido celebrando.

Finalizan las Fiestas con el discurso de clausura del Presidente de la Comisión de Fiestas.

              
              

GASTRONOMÍA
Como en el resto de las aldeas y pueblos de la zona, la gastronomía de Villar de Olmos es muy tradicional y conserva el aire castellano de antaño, pero no por ello ha dejado de lado las tradiciones valencianas, como se puede comprobar en su paella de pollo y conejo, y el toque especial que le confiere la aldea al añadirle longaniza.

Son tradicionales el morteruelo, los gazpachos (con conejo de monte y perdiz). También son muy populares los gazpachos de jamón y de morcilla, las patatas en caldo con el sabor entrañable de los hongos de la zona, que se recolectan en otoño y que las mujeres de la aldea saben conservar para todo el año con una maestría especial.

Platos típicos
Algo tan simple como puede ser el cachuli de harina de guija, al añadirle las tajadillas de orza, se convierte en un plato especial para los días de invierno, junto a la lumbre y en compañía de buenos amigos.

El turrón de fideo, los buñuelos, el agua-miel, son postres típicos, así como los frutos secos y la empanadilla de boniato. Estos postres son el broche final de una excelente comida, acompañada del buen vino de la comarca y la mistela.

PARAJES Y ALREDEDORES
Debido a su magnífica situación, los alrededores de la aldea son muy ricos en fuentes y manantiales: La Canaleja, La Fuente del Sas, El Donero, Los Chorrillos, La Juangorda, Las Balsas... siendo sus aguas las mejores con diferencia de la comarca. Todas ellas confluyen en un río que es un verdadero paraíso de fauna autóctona, donde se encuentran cangrejos, barbos, carpas, tortugas... que viven gracias a la pureza de sus aguas.

Por sus montes discurren senderos de pequeño y gran recorrido como el GR 7, con paisajes realmente bellos. También son visitados por los amantes del turismo ecuestre y los cicloturistas.

Los alrededores de la fuente La Canaleja son ricos en yacimientos de fósiles.

Alrededores de Villar de Olmos, nevados       Alrededores de Villar de Olmos

  


Última actualización: 5 de marzo de 2005
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